viernes, 26 de noviembre de 2021

Termina la historia

TERMINA LA HISTORIA

Actividad 3

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Una joven soñó una noche que caminaba por un extraño sendero campesino, que ascendía por una colina boscosa cuya cima estaba coronada por una hermosa casita blanca, rodeada de un jardín. Incapaz de ocultar su placer, llamó a la puerta de la casa, que finalmente fue abierta por un hombre muy, muy anciano, con una larga barba blanca. En el momento en que ella empezaba a hablarle, despertó. Todos los detalles de este sueño permanecieron tan grabados en su memoria, que por espacio de varios días no pudo pensar en otra cosa. Después volvió a tener el mismo sueño en tres noches sucesivas. Y siempre despertaba en el instante en que iba a comenzar su conversación con el anciano.

Pocas semanas más tarde la joven se dirigía en automóvil a una fiesta de fin de semana. De pronto, tironeó la manga del conductor y le pidió que detuviera el auto. Allí, a la derecha del camino pavimentado, estaba el sendero campesino de su sueño.

-Espéreme un momento -suplicó, y echó a andar por el sendero, con el corazón latiéndole alocadamente.

Ya no se sintió sorprendida cuando el caminito subió enroscándose hasta la cima de la boscosa colina y la dejó ante la casa cuyos menores detalles recordaba ahora con tanta precisión. El mismo anciano del sueño respondía a su impaciente llamado.

-Dígame -dijo ella-, ¿se vende esta casa?

-Sí -respondió el hombre-, pero no le aconsejo que la compre. ¡Un fantasma, hija mía, frecuenta esta casa!

16 comentarios:

  1. -La casa no está en venta señorita. Se trata de una mansión familiar que ha sido heredada generación tras generación que esconde miles de enigmas y secretos que tan solo unos pocos son capaces de descifrar. ¿Ha recibido usted mi mensaje de ayuda?

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  2. -Esperaba tu llegada, dentro la verdad te está esperando. La casa está en venta, pero tiene un precio elevado. Si entrar deseas, lo que más quieres deberá ser aquí mismo abandonado ¿aceptas?

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  3. -Bai, salgai dago baina ez du inork erosi nahi. Etxea ikustera etorri diren guztiek gizon batekin topo egin dutela esan didate. - Esan zuen gizonak.
    -Erosiko dut, aitona horrekin hitz egin nahi dut, nire ametsetan agertzen dena izango da.-Esan zuen neskak.
    Neskak, etxea erosi zuen eta ez zitzaion aitona agertzen. Berak aitona agertzea nahi zuen. Ez zuen berriz harekin amets egiten, ez zuek ikusten... bat batean, haren ohean agertu zen arte!

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  5. -No, esta casa no está en venta- respondió el anciano.
    -Llevo muchas noches soñando con esta casa y con usted, siempre me despierto unos instantes antes de que comencemos una conversación. Por ello, pensé que podría ser capricho del destino haberme encontrado ante la casa de mis sueños.
    El anciano se preocupó por aquella joven perturbada, la hizo pasar al salón y le puso una taza de té, mientras aprovechaba para llamar a la policía y a la ambulancia, quienes instantes después aparecieron y se llevaron a la joven mientras gritaba:
    -¡No pueden echarme de mi casa!

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  6. - No, no está en venta, pero por fin esta usted aquí... Después de tanto tiempo enviándole mensajes por fin ha acudido a mi llamada. ¿Quiere pasar?

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  7. El anciano miró a la chica y le contestó: - Por fin me hablas, cada vez que lo intentabas desaparecías de repente.
    La chica atónita le respondió: - ¿Cómo sabe eso? ¿Estoy soñando otra vez?
    A lo que el señor respondió: - Si estás soñando o no, eso no lo sé.
    (La chica) - ¿Quién es usted?
    (El señor) - Alguien que nunca olvidarás. (Desaparece)

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  8. -Su pregunta me resulta cuanto menos extraña, joven.
    Ella, presa de la confusión, frunció el ceño y contestó desconcertada: ¿a qué se refiere?
    El anciano, con la más calmada quietud respondió: señorita, no me diga que ha olvidado dónde vive. Esta siempre ha sido su casa, su hogar, escuche -dejó de hablar para girar la cabeza hacia la enorme casa y después volvió a mirar a la intrigada joven- ¿lo oye? Son ellos, la cena está lista, deberíamos entrar.

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  9. Probablemente ese señor sea alguien cercano a su vida, alguien que ella no ha sido capaz de identificar. Todo sueño tiene un por qué.
    - La quiero comprar, ahí vive mi hermana. Y por eso quiero comprar la casa. Para sentirme cerca de ella.

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  10. Gizonak ere neskarekin egin omen zuen amets eta gau horietan guztietan, mendi horretako zaindaria omen zen eta, milaka urtez bizi bazen ere, bere bizitza amaierara heltzear zegoen. Horregatik, mendia berak beste maiteko zuen pertsonaren bila hasi zen inguruko jendearen ametsetan zehar. Neska topatu zuenean berehala jakin zuen bera zela pertsona egokia, baina, ametsen ikusle soilik izan zitekeen, ezin zuen besteen ametsetan ezer berririk sortu, hitzak baziren ere. Horregatik gauero agertzen zitzaion, etxerako bidea erakusteko, neskak bere kabuz topatu ahal izateko bere etxe berria.

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  11. Él le respondió con un rotundo no.
    - Llevo en ella 105 años y nunca me he planteado dejarla, ni siquiera cuando el destino vino a por mí.
    La joven huyó del lugar, sin aún creer lo que acababa de pasar. Montó de nuevo en el automóvil y le insistió, temblorosa, al conductor en que diera media vuelta.

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  12. -No, no está en venta. Váyase de aquí cuanto antes. Si no obedece no tendré mas remedio que dispararla.
    La mujer se dio media vuelta y se marchó, pensando en que igual se estaba equivocando de casa.

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  13. “El anciano no contestaba. Ella volvió a hacer la pregunta, pero no hubo respuesta. Nadie sabía lo que estaba ocurriendo allí; la oscuridad de la casa impedía ver lo que estaba sucediendo. En ese preciso instante, el anciano comenzó a acercarse a la joven mientras susurraba una canción un tanto extraña. El anciano se acercaba cada vez más y más y más...” Sonó el timbre, la profesora detuvo la película, encendió las luces y prometió que la terminarían de ver el próximo día. Claudia cogió su mochila, esperó a sus amigos en la puerta del instituto y se marchó a casa.

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  14. Antes de que el anciano pudiera abrir la boca Evaristo cerró el libro y se dirigió dirección Atocha, como de costumbre desde que se encontraba en paro, pero lamentablemente se le calló el libro a las entrevías. Siempre se preguntaba como iba a ser el siguiente paso del gran escritor París Gestapo. Otro día sería, ya que nuestro protagonista no iba a dudar en no bajar al andén. Tenía en mente que las multas eran muy costosas y desde que le despidieron de su trabajo sobrevivía a duras penas. Pero la historia le pudo y bajo de un salto al andén con la desgracia de engancharse su característico botín en la vía. El siguiente tren, como de costumbre, llegaba puntual a su destino, con Evaristo en medio de la vía, pero entonces...
    Entonces la madre se percató que su hijo se había dormido, no se explicaba cómo después de leer la continuidad de los parques de Cortázar le fuese a relajar tanto a su hijo el romper esa cuarta pared característica del teatro de Pirandello.
    Mañana será otro día. Mañana en vez de inventarme un cuento sin sentido le leeré algún trozo de “El asesinato de Roger Ackroyd”, seguro que le entusiasma.

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  15. -El anciano: Por fin puedo hablar contigo Laura

    -La chica: ¿Cómo sabe usted mi nombre?

    -El anciano (llorando): ¡Cómo me habría gustado verte crecer y verte dar los primeros pasos!

    Laura boquiabierta no sabía qué hacer ni a dónde mirar.

    -Laura: ¡Se lo repito! ¿Cómo sabe usted mi nombre? Yo no le conozco

    -El anciano: Laura, me llamo Ángel

    -La chica: ¿Abuelo? ¿Eres tú?

    En ese mismo instante el anciano desapareció y Laura se quedó para siempre con la duda de sí era o no su abuelo y sí la casa estaba en venta.

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  16. La joven hizo caso omiso de las advertencias del anciano y compró la casa, movida por un impulso difícil de controlar. Tardó dos semanas en instalarse, y finalmente, una tarde del mes de septiembre desempacó la última caja. Soltando un suspiro se sentó en el sofá y cerró los ojos para descansar después de todo el ajetreo. Se despertó con unos sonidos extraños provenientes de la azotea. En aquel momento la voz del anciano le resonó en la cabeza: “Un fantasma, hija mía, frecuenta esta casa”. Subió con una vela en la mano y abrió la oscura y fría estancia. Una brisa le sacudió el pelo. Algo en su interior le indicaba que debía entrar y descubrir lo que estaba pasando, se sentía segura. Se encontraba dentro del desván, en mitad de la oscuridad, iluminada por la luz de una vela y rodeada de muebles polvorientos cubiertos por sábanas. Un olor familiar le llamó la atención:
    -¿Abuelo? ¿Eres tú?
    La imagen pálida de un anciano salió de entre los muebles. El fantasma de su abuelo la estaba esperando, para reunirse de nuevo. La joven sabía que debía comprar esa casa. En aquel momento, la joven sintió felicidad y supo que ese era su hogar. Le cayó una lágrima de felicidad, mientras se fundía en un cálido abrazo con el fantasma de su abuelo.

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